HOMENAJE
Madariaga lírico, con magníficos poemas en inglés, francés y castellano. Quisiera destacar hoy su lúcida vejez, escribiendo, con más de 90 años, apasionados versos de amor a su compañera Mimí. Mimí era su segunda esposa (Emilia Szekély). A ella dedicó sus últimos escritos: "Poemas a Mimí", editado en 1982, cuatro años después de su muerte. De estos póstumos versos, voy a destacar tres interesante poemas, en este año que celebramos el trigésimo aniversario de su fallecimiento.
MEDIANOCHE
Esto le pido a la Suerte:
Al nacer de la jornada,
abrir los ojos y verte.
Y cuando está terminada
la labor,
con el alma descansada
por el amor,
cerrar los ojos y verte.
Y si, la vida pasada,
quiere el sino que despierte
de la nada,
abrir los ojos y verte.
OTOÑO
Mira. Ya caen las hojas; y los días
miden su andar con paso ya más breve.
Sobre la yerba ya, pisa más leve
la luz el sol; y ya las melodías
que en la lira del bosque el viento mueve
modulan añorantes elegías.
Sobre las cumbres yermas y baldías
blanquea ya la inmaculada nieve.
Corre más turbio y gris, más denso el río,
y vuelan por el aire alas de frío
que calan hasta el alma silenciosa.
Todo presagia ya el invierno yerto...
Pero en lo más oculto de mi huerto
has florecido tú como una rosa.
MAÑANA NUEVA...
Mañana nueva.
Nueva mañana.
Sonrosada el alba.
Apenas si los pájaros
se despertaban.
Bajé a la pradera.
Pregunté al geranio:
¿La has visto, acaso?
Es tan temprana...
El geranio se puso
como la grana.
Pregunté a la nieve de rosas
que pesa sobre la verde enramada:
¿La has visto, acaso,
esta mañana?
Las rosas se pusieron
aún más blancas
como si la nieve en sus mejillas
de blanco se ruborizara.Pregunté al tordo
que pía-piaba:
¿La has visto esta mañana?
Se echó a volar pía-piando
y pía-piando se posó en la rama.
Pregunté a la yerba
que verdeaba:
¿La has visto esta mañana?
Y por todo el prado
pasó una oleada
de color lozana.
Y al manzano pregunté
y al cerezo
y a la retama
y todos como que más fuerte
respiraban.
Volví la vista a la casa.
Estabas asomada
a la ventana.
Mañana nueva,
nueva mañana.
Pensando en la muerte -¿cómo no, a su edad?- divertidamente escribe una cuarteta para su lápida:
EPITAFIO
Aquí yace, junto a mí,
la que junto a mí vivió.
Yo sólo fui mi yo-yo
pero ella fue mi Mi-mí.
No necesitaron lápida funeraria. Cuando murió su fiel compañera y esposa, se juntaron las cenizas de Emilia y Salvador en una misma urna, y fueron sembradas en su mar de La Coruña, cumpliendo sus deseos de volver al seno de la naturaleza, haciendo realidad, como dijo su esposa, los versos de Jorge Manrique “Nuestras vidas son los ríos que van a dar a la mar...”







nancy dijo
Conocí gracias a tu post un nuevo escritor Amigo
te dejo saludos y deseos de Feliz Domingo
11 Enero 2009 | 03:28 AM